Si crees que tu vida, en suelo
árido se ha convertido, sientes que la tierra cruje y sientes sed de paz ante
la sequedad doliente de tu vivir. Sientes
que el dolor y la angustia sedienta te llaman y calcinan el verdor de tus
ilusiones. Sientes que las adversidades con
su espada intentan matar tus sueños y tus esperanzas. Entonces te invito cordialmente a mantenerte
firme y de pie, aunque tu vida se esté cayendo a pedazos, te invito a no perder
la esperanza, te invito a seguir soñando, te invito a confiar en Dios. Entonces habrá en tu vida un torrente de paz
y armonía, beberás del agua viva y verás que la gracia del Creador no es esquiva.
En la estepa de tu vida
brotarán manantiales de amor, manantiales de esperanza, en la caverna oscura de
la desesperanza y la desilusión brotará mágicamente la luz de la esperanza.
La tierra estéril que
habitaba en tu mente y en tu corazón se convertirá en una verde pradera y la
lluvia fecundará los pliegues de tu mente, tu vida de desierto se convertirá en
un paraíso porque el amor de Dios siempre lo quiso.
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