No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha
requiere de buena semilla, buen abono, riego constante y un terreno fértil. Por tanto jamás debemos sembrar en terreno
ajeno porque hasta la semilla se pierde, si sembramos espinas no esperemos
cosechar flores, ni esperemos cosechar en donde no hemos sembrado. También debemos tener presente que no todo lo
que se siembra se cosecha, pues a veces se siembra favores y se cosechan
rencores, más si la semilla se siembra con fe y se cuida con perseverancia,
solo será cuestión de esperar un poco para cosechar sus frutos. Y si algún día no estás de acuerdo con lo que
cosechas entonces será necesario cambiar lo que siembras.
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