sábado, 20 de diciembre de 2014

QUÍTATE EL “ANCLA” DE TU PASADO Y NO TE DETENGAS



Como todas las personas, experimentamos a lo largo de la vida diversas circunstancias, sufrimos las adversidades y celebramos los logros, los aciertos y las realizaciones que forman parte del diario vivir. No obstante, muchos seres humanos desarrollan el “hábito” de quedarse estacionados en el pasado, anclados a ciertos eventos de su vida, no pudiendo disfrutar los cambios del presente y proyectando desde sus pensamientos un futuro sórdido, estremecedor, decretándose a sí mismos los peores resultados existenciales.
No permitas que las circunstancias nublen tu visión de la promesa, es hora de confiar en la Palabra de Dios y avanzar en fe.

Aprendamos a rendirnos y a consagrarnos al plan trazado para alcanzar nuestros sueños y entregarnos día a día al propósito que Dios tiene para nuestras vidas. Es tiempo de decidir y avanzar más no de mirar atrás, de no bajar los brazos a pesar de las circunstancias. Y si una puerta se cierra es porque hay una puerta mayor que está por abrirse. El Señor es quién brinda las mejores oportunidades y también nos aleja de los caminos mentirosos. Él es quien nos acompañará en cada paso. Confiemos en Dios, en su poder y veremos su gloria, pues Las fuerzas no vienen cuando nos quedamos solos, cuando decimos que estamos mal. No te quedes en la orilla, no renuncies a lo que Dios puso en tu corazón.

No tengas miedo a ninguna circunstancia, ni problema que se levante en tu contra porque más grande es quién está contigo. Dios es quien nos da el poder para resistir y avanzar.

Dios quiere que avancemos, más allá de las circunstancias, de los momentos difíciles, de las puertas que se cierran. Por eso “Señor, enséñame a darte gracias por aquellos milagros que aún no me di cuenta y ya ocurrieron y a confiar y esperar en los que están por llegar”.