Despliega tus alas y echa a
volar, surca con gallardía los cielos, vence los torbellinos y las tormentas,
para los valientes que confían en Dios no hay adversidad que no se pueda
vencer. Desde luego elevarse no es tan
fácil, pues hay que vencer la gravedad, los vientos en contra y superar las
tormentas hasta llegar tan alto como nos propongamos, pues mientras más
obstáculos logremos superar, más real, más meritorio es el triunfo y el galardón
obtenidos.
Que nada detenga tu vuelo, ni el
cansancio, ni el miedo, ni el “yo no puedo”, porque quien se decide avanza,
quien avanza crece y el que crece corona la cima de su ideal.
Que nunca detengan tu vuelo ni la
envidia, ni los celos y cada vez que estos aparezcan en tu vida, vuela más
alto. Si comenten alguna injusticia
contigo, no te detengas, vuela más alto.
Si sientes tu corazón devastado,
casi con deseos de no levantarte, llénate de valor, llama al optimismo, súbete
en la nave de la fe y vuela una vez más, siéntete águila, despliega tus alas y
vuela hacia las alturas, no te conformes con lo mínimo y con las cosas que
todos la pisotean.
No te detengas ni voltees hacia
atrás, sigue volando, sigue surcando el cielo y los montes más altos, respira
profundo y por nada del mundo abandones el vuelo hacia tu objetivo.
Si alguna vez los envidiosos
quieren sabotear tu vuelo, porque alcanzaste el éxito, que esto no detenga tu
camino, no detengas tu vuelo, continúa siendo tu mismo, sigue dando lo mejor de
ti. Sigue haciendo lo mejor, no permitas
que te lastimen, no permitas que te hieran…sigue volando cada vez más alto y no
podrán tocarte, porque tu vuelo seguirá intacto y tus huellas permanecerán
siempre y el recuerdo de lo que fuiste e hiciste quedará, pase lo que pase.


