No te quedes contemplando la
oscuridad de la noche, lamentándote porque la luna no asoma, no sientas
tristeza porque las estrellas no titilan en el firmamento ni te angusties
porque la noche parece eterna, rasga las tinieblas y deja que brille la luz de Dios,
espera con fe la luz del nuevo día, en donde los rayos del sol volverán a
brillar, mientras tanto mantente firme para que tu corazón no desfallezca, nada
es eterno en este mundo, todo llega y todo pasa, por tanto no te rindas ante la
adversidad, no seas sumiso a los torbellinos y a las tormentas, elévate sobre
ellas y sigue adelante tras tu ideal, haz a un lado las piedras que te impiden
avanzar, salta cercas y alambradas si es necesario, pero no te detengas,
persevera en la lucha, resiste el combate como lo hacen los valientes que tras
muchas derrotas saborean el manjar de la victoria.
Si crees que ya no avanzas,
que te caes en pedazos, sientes que todos te echan tierra, sacúdete y continúa,
no puedes convertirte en polvo y ceniza antes de morir, sonríe y métele un gol
a la tristeza, si caes levántate no te quedes tirado en el suelo para que nadie
te pisotee y no les des el gusto de que se mofen y se rían de tu derrota,
demuéstrales y demuéstrate a ti mismo que eres un guerrero a quien es muy
difícil vencerlo. Escucha a tu corazón y
jamás digas no puedo, intenta una y muchas veces más hasta cristalizar tus
sueños, porque sueño no cumplido se vuelve una horrible pesadilla. Ten fe y verás que el poder de Dios es más
fuerte que cualquier adversidad.
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