A veces me
tocó transitar por las calles desiertas, atravesar charcos, caminos y bosques
mojados en medio de la lluvia, me tocó meditar en el muelle silencioso
acompañado de una aturdida constelación de estrellas y del murmullo de las olas
que golpeaban la playa, sentía enloquecer en la soledad, experimenté el vacío
de los solitarios, precisé entonces un amigo que me diga a pesar de todo vale
la pena vivir. Fue entonces, cuando escuché el canto del viento, la canción de
la brisa y un susurro a mi oído que decía, la vida es bella, deja de llorar, no
vivas de cara al pasado ni busques las memorias perdidas, pues es hora de
palmear los hombros vivir el presente y sonreír.
Despierta, levántate,
sigue luchando, no hagas caso a las tristeza a la y neurosis, ten paciencia
comprende que aún tienes vida y entonces vale la pena luchar. ¡Necesitas de alguien?, pues yo estoy a tu
lado, acudí presuroso a tu llamado
porque soy tu amigo y no podía dejarte solo en el abandono, vengo a luchar
junto a ti, no puedo ser indiferente ante tus adversidades, pues soy leal,
aunque parezca a veces simple e injusto.
Mi amistad es sincera y verdadera, así como la vida, rica y bella.
Ahora
Sonríe, dibuja en tu horizonte un hermoso arco iris lleno de colores, porque
soy tu amigo, tu amigo JESUCRISTO, “EL
AMIGO QUE NUNCA FALLA”, camino y caminaré siempre junto a ti.