viernes, 30 de mayo de 2014

LA VIDA NO SE VA A PARAR POR NOSOTROS



En los momentos desfavorables de la vida, cuando hace acto de presencia la adversidad, la desgracia, etc., el ser humano, de una forma natural y espontánea, reacciona según sean las características de su temperamento. En esta reacción, que será tanto más equilibrada cuanto más cultivado sea su interior, saldrá a la luz su grado de virtud o disposición natural del alma para obrar el bien, de manera que pondrá de manifiesto cualidades positivas, favorables y sobretodo, efectivas, para poder afrontar, combatir, resolver o superar satisfactoriamente el infortunio, por difícil o adverso que éste sea.
..Solemos como humanos demostrar lo que somos en momentos críticos, en momentos donde "la virtud, nuestra esencia" actúa sin prejuicios de la razón. En las adversidades nos conocemos mejor, nos enfrentamos a nosotros mismos, nos ponemos a prueba, nos medimos y refirmamos si somos de una manera o nos damos cuenta de cosas que no sabíamos.
Por tanto si alguna vez sientes que la vida se ensaña contigo; ese es justo el momento en el que te tienes que levantarte. No esperes que nadie venga a levantarte, el empujón final, el definitivo, ese que hará que puedas con todo, ese lo tienes que dar tú.

Siempre habrá gente que te apoye, siempre tendrás amigos, familia, lo que quieras; pero si tú no quieres salir, si tú no quieres levantarte, nadie lo va a hacer por ti.

Todos hemos pasado por momentos difíciles; unas veces por temas sentimentales, otras veces por cuestiones de dinero, otras por la pérdida de seres queridos; en todos esos momentos hemos sentido que la vida se terminaba, que ya no teníamos fuerzas, que no tenía sentido vivir y hemos pensado en arrojar la toalla, colgar los guante para no volver a luchar.

Pero tenemos que darnos cuenta de una cosa; la vida no se va a parar por nosotros, la vida no nos va a esperar a que se nos pase la tristeza; la vida queramos o no, va a seguir, y sigue y seguirá siempre.

Y quiero que pensemos esto porque creo que somos muy quejicas, creo que hacemos tragedias de cosas que no lo son, y creo que nos refugiamos con demasiada facilidad en la pena y en la autocompasión. Creo que la única manera de superar las cosas es en primer lugar aceptarlas, y en segundo lugar asimilarlas. 

Si lo aplicamos a todo en esta vida creo que nos irá mucho mejor. Dejemos de quejarnos y aprendamos a convivir con nuestras circunstancias sean las que sean; y después de aprender a convivir con ellas, demos el último paso, que no es otro que pelear por cambiar esas circunstancias.

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