En los momentos desfavorables de la
vida, cuando hace acto de presencia la adversidad, la desgracia, etc., el ser
humano, de una forma natural y espontánea, reacciona según sean las
características de su temperamento. En esta reacción, que será tanto más equilibrada
cuanto más cultivado sea su interior, saldrá a la luz su grado de virtud o
disposición natural del alma para obrar el bien, de manera que pondrá de
manifiesto cualidades positivas, favorables y sobretodo, efectivas, para poder
afrontar, combatir, resolver o superar satisfactoriamente el infortunio, por
difícil o adverso que éste sea.
..Solemos como humanos demostrar lo que
somos en momentos críticos, en momentos donde "la virtud, nuestra
esencia" actúa sin prejuicios de la razón. En las adversidades nos
conocemos mejor, nos enfrentamos a nosotros mismos, nos ponemos a prueba, nos
medimos y refirmamos si somos de una manera o nos damos cuenta de cosas que no
sabíamos.
Por tanto
si alguna vez sientes que la vida se ensaña contigo; ese es justo el momento en
el que te tienes que levantarte. No
esperes que nadie venga a levantarte, el empujón final, el definitivo,
ese que hará que puedas con todo, ese lo tienes que dar tú.
Siempre
habrá gente que te apoye, siempre tendrás amigos, familia, lo que quieras; pero
si tú no quieres salir, si tú no quieres levantarte, nadie lo va a hacer por ti.
Todos
hemos pasado por momentos difíciles; unas veces por temas sentimentales, otras
veces por cuestiones de dinero, otras por la pérdida de seres queridos; en
todos esos momentos hemos sentido que la vida se terminaba, que ya no teníamos
fuerzas, que no tenía sentido vivir y hemos pensado en arrojar la toalla,
colgar los guante para no volver a luchar.
Pero
tenemos que darnos cuenta de una cosa; la
vida no se va a parar por nosotros, la vida no nos va a esperar a que se nos pase la tristeza; la vida
queramos o no, va a seguir, y sigue y seguirá siempre.
Y quiero
que pensemos esto porque creo que somos muy quejicas, creo que hacemos
tragedias de cosas que no lo son, y creo que nos refugiamos con demasiada
facilidad en la pena y en la autocompasión. Creo que la única manera de superar
las cosas es en primer lugar aceptarlas, y en segundo lugar asimilarlas.
Si lo aplicamos a todo en esta vida creo que nos
irá mucho mejor. Dejemos de quejarnos y aprendamos a convivir con nuestras
circunstancias sean las que sean; y después de aprender a convivir con ellas,
demos el último paso, que no es otro que pelear por cambiar esas
circunstancias.
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