martes, 27 de mayo de 2014

ABRACEMOS TODO LO QUE SOMOS Y TODO LO QUE PODEMOS SER.




Abracemos nuestro propio ser a la luz de la creación, a la luz de Dios, porque fue Él quien creó nuestra entrañas, Él nos formó en el vientre de nuestra madre, y aunque nos neguemos a creer, aunque nos hayan enseñado otra cosa, aunque nuestro origen no haya sido planeado, somos creación de Dios, porque Él nos formó, nos dio la vida y todo lo que somos.  Por tanto cada día abracemos nuestro ser y todo lo que podemos ser.

Nuestra vida es un verdadero regalo de Dios, esto significa que estar en este mundo es un privilegio, un acto de bondad de parte del Creador porque somos una semilla de pasiones, una semilla de sueños, los mismos que estamos en la obligación de hacerlos realidad con libertad sin poner límites, tenemos la responsabilidad de crecer cada día, de surcar los mares de la existencia porque cada uno de nosotros es el capitán de su propio barco.

Nuestro corazón es el centro de la fe a través de la confianza y la creencia. Abramos nuestro corazón y estaremos dispuestos a salir de la zona de comodidad para disfrutar del mundo desde diferentes perspectivas. Seamos el director, el productor y el protagonista de lo que ocurre en nuestra vida, creamos que el futuro nos depara alegría y promesas maravillosas. Nos volveremos más sabios, más fuertes y más poderosos de lo que creamos si confiamos en Dios y en nosotros mismos.

Conectémonos con nuestro ser interior y expresemos al mundo a través de nuestras palabras y acciones. Esta vida nos da la oportunidad de vivir en una mayor luz y alegría. Llevemos amor y alegría a todos los aspectos de nuestra vida, y encontraremos la risa, la paz, y la alegría a cada paso.

El universo nos trae muchas oportunidades para que podamos ampliar y evolucionar. Las herramientas y orientación están siempre disponibles, como brújula que nos indica el norte y el sur, todo lo que tenemos que hacer es aceptar los desafíos de crecer más allá de las habilidades que tenemos por aprender y crecer a partir de todo lo que nosotros creamos creer, pues la vida nos puede poner muchos obstáculos en el camino pero en nosotros está el desafío y el poner los límites hasta donde podemos avanzar.

Nuestro propósito representa el movimiento del alma, que es la energía que une el cielo y la tierra, porque nuestro propósito nos permite sacar todo el provecho posible de las circunstancias de la vida, maximizarlo todo, porque nuestro propósito nos invita a escoger y vivir una vida libre, eficiente, efectiva y plena.

Por lo tanto no veamos solo el lado negativo de las cosas, sino que aprendamos a maravillarnos ante el milagro de la vida, amemos la vida, respetemos nuestra vida,  no arruinemos lo que Dios nos dio.

Dejemos de quejarnos, de estar tristes, dejemos de pensar que la vida nos debe algo, valoremos cada momento que Dios nos regala, la felicidad viene de una vida centrada en Cristo.  Reconozcamos que nuestra vida es un regalo y valoremos, acordémonos de las bendiciones de Dios y démosle gracias por ellas y entonces alcanzaremos nuestro propósito.  ¡Ser feliz hoy!

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