Si
he de hacer un inventario de mi vida, desecharé el pasado porque ya no me
pertenece, daré de baja las lágrimas derramadas y los sueños rotos, quemaré
todo rastro de desamor, desilusión, odio y rencor; guardaré en un baúl todo lo
que intenta atarme al ayer para nunca más volver a inventariar las cosas
perdidas porque desgraciada o afortunadamente ya no volverán a pasar, pues
resultan innecesarias. Dejaré bien
sepultado en el pasado mis equivocaciones, mis miedos y mis errores, ya no es
hora de lamentaciones sino de levantarme y volver a caminar; le pondré límites
al tiempo tanto en el ayer como en el futuro y viviré con alegría y gratitud el
HOY que Dios me bendice.
Si
he de hacer un inventario será para contar y agradecer a Dios por el sol que
cada mañana me ilumina, por las estrellas que titilan en el cielo, por el claro
de la luna llena, por el maravilloso atardecer, por el trinar de las aves, por
el murmullo del río, por el susurro del viento, por el canto de la vida, por el
amor y la amistad. Sin olvidar que cada
vez que late mi corazón es un motivo para bailar la canción de la vida, un
motivo para llorar y en medio de un enjambre de lágrimas dibujar una sonrisa
que me haga feliz, y decirle a Dios que maravillosa es la vida, que maravilloso
es estar vivo y por tanto hoy tan solo haré un inventario de bendiciones y un
inventario de gratitud por lo afortunado que soy.
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