lunes, 17 de marzo de 2014

NUNCA ABANDONES LA LUCHA PORQUE DIOS ESTA CONTIGO

Abstenerse de luchar significa, renunciar a todo, renunciar a la dignidad de ser hombre o mujer, renunciar la fe y toda clase de esperanza.  Abstenerse de luchar significa ceder nuestro poder al miedo, someternos a los caprichos de las adversidades, dejarnos dominar por los problemas y obstáculos, es decir es asumir la cobardía, porque solo los cobardes se llenan sus alas de lodo y su se sacuden para elevar el vuelo y conquistar el cielo.

Nunca abandones tu lucha, porque Dios está con aquellos que rompen el silencio del miedo y los acompaña por los diferentes caminos hasta alcanzar la victoria final.

Por tanto todos debemos luchar por aquello que da sentido a nuestra vida, y si descuidamos nuestra lucha ya no nos sirve de nada tener un porvenir asegurado.  Abandonar la lucha es condenar la fe y renegar que somos depositarios de las promesas divinas y resignarnos a perder la dignidad de ser hombres.

Reciste entonces hasta el final, no te sientas abatido por las tormentas, no te quedes envuelto por los tornados, sal del pantano de tus preocupaciones y da el brinco hacia la victoria para que un día des un vuelco satisfactorio a tu propia historia y que tu cabeza sea coronada con la aureola de la fe y del heroismo de los valientes que a pesar de todo luchas hasta el final prefiriendo el honor a la simple vida.

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