lunes, 3 de marzo de 2014

NO CORTES LAS ALAS A TU VIDA






En cada amanecer, cuando el sol con su resplandor nos despierta, nos invita a vivir de nuevo, a salir de nuestro letargo, a enfrentar el nuevo hoy, a sentir pasión por la vida, a dar un paso hacia adelante, saliendo de nosotros mismo.

En cada día Dios nos traza un nuevo camino, un nuevo sendero en busca de lo escondido, de lo profundo y lo divino.

En cada amanecer Dios nos invita, a caminar sin miedo en busca de la superación, en busca del triunfo, nos invita a cristalizar nuestros sueños y acariciar los ideales añorados.

Durante toda la vida Dios nos dice: camina, camina siempre adelante, no te detengas no eres un individuo sedentario, eres nómada, no pares, sigue adelante la meta te espera, continúa con coraje, aguanta un poco más, no pares.

Vuela alto nos dice, no eres un polluelo, eres un águila, abre tus alas, elévate, desafía las alturas, desafía los cielos. Dice Dios no tengas miedo porque yo estoy contigo, no te detengas porque mi fuerza te levanta hasta la meta final.

Somos soldados del mundo, combatientes, guerreros; conscientes de que en el sendero recorrido habrán caídas y levantadas, subidas y bajadas, alegrías y tristezas, tensiones y serenidad y que hay que enfrentar al miedo y a la adversidad, superar los obstáculos, trepar muros, escalar rocas y surcar los mares, y que al fin de la batalla algo maravilloso nos espera.

Surquemos los cielos, surquemos el mar, abramos nuestras alas con valor y decisión, vayamos tras la conquista de lo que más queremos, vayamos tras el tesoro más preciado. Luchemos hasta llegar a la tierra prometida, al cielo tan ansiado en donde la lámpara encendida de la victoria nos espera con ansias.

Abramos nuestras alas, levantemos el vuelo, desafiemos el viento, despertemos del sueño profundo y lancémonos al espacio, recordando que somos nómadas y hay que continuar con el vuelo, pues no somos un árbol para morir haciendo sombra siempre al mismo sitio.

No le cortemos las alas a la vida, pues la vida como el camino surge al andar, porque solo andando se hace caminos y abriendo las alas y levantando el vuelo se conquista el sueño de volar. Y que el sol naciente nunca nos sorprenda donde la noche nos cubrió de estrellas.

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