lunes, 3 de marzo de 2014

LA FUERZA DE DIOS



Es en la debilidad humana donde se injerta, prende y contrasta la fuerza de Dios. El que quiera vivir, tiene que morir. Para transformarse en una espiga dorada, el grano de trigo necesita descomponerse y ser sepultado en el seno de la tierra. La fuerza nace, pues de la debilidad, la vida de la muerte, la consolación de la desolación, la madurez de las pruebas.

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