LA FUERZA DE DIOS
Es en la debilidad humana donde se injerta, prende y contrasta la
fuerza de Dios. El que quiera vivir, tiene que morir. Para
transformarse en una espiga dorada, el grano de trigo necesita
descomponerse y ser sepultado en el seno de la tierra. La fuerza nace,
pues de la debilidad, la vida de la muerte, la consolación de la
desolación, la madurez de las pruebas.
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