lunes, 3 de marzo de 2014

BUSCANDO A DIOS

Cuando somos visitados por la tribulación y la adversidad, cuando la enfermedad nos acorrala contra las puertas de la muerte, cuando un fracaso económico o familiar nos obliga a arrastrarnos por los suelos con las alas rotas y vamos rodando de barranco en barranco entre la burla y los silbidos de los enemigos y traidores hasta finalmente caer en lo profundo del precipicio y del fango, apenas nos damos cuenta que nuestra hora ha llegado.

Entonces desplumados e impotentes, nos tornamos en materia prima apta y maleable en las manos de Dios. Ahora que todas las seguridades fallaron y los pilares del sustento se hicieron polvo, la única seguridad que vislumbramos en nuestro derredor es DIOS.

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