No te atasques ni detengas tu
paso cuando camines hacia tu ideal, hacerlo sería deshonrar la dignidad de
hombre o de mujer. Camina y lucha cada día sin ponerte a pensar
en el fracaso o en la derrota de la muerte, ponle sentido y sabor a la vida y
anda en busca de las oportunidades que te están esperando.
No desmayes ni abandones la
lucha, porque el esfuerzo constante es el camino hacia el éxito. Rechaza todo lo que te limita, rompe las
cadenas de tus pensamientos negativos y también se romperán las cadenas de tu
cuerpo y entonces serás libre de ir a donde quieras y ser lo que quieras ser,
entonces supera las limitaciones con orden y con paciencia como la gota de agua
taladra la roca, como el sol que aparece, se oculta y tras la noche vuelve a
aparecer, o como la marea que sube y baja, pero jamás se queda en la quietud,
porque la vida es movimiento, es acción.
Tus estados de ánimo suben y
bajan, pero eres tú y nadie más que tú el dueño de tus emociones, el dueño de
tus decisiones, por tanto no pierdas el tiempo pensando en el fracaso y la
derrota, vive cada día como si fuera el último de tu vida, siéntete afortunad@
porque Dios te ha permitido vivir este día extra cuando hay muchos que ya han
muerto. No malgastes el día de hoy,
porque puede ser la última página de tu historia.
Mata las indecisiones con
acciones, tus dudas con fe y a los temores con la confianza en Dios. Cumple con tus deberes de hoy y no los dejes
para mañana, puede ser que el mañana nunca llegue.
Vive este día como si fuera el
último, si lo es será el mayor monumento, y si no es así, cae de rodillas, y
dale gracias a Dios por una nueva oportunidad.
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