Deja latir tu corazón,
sonríe a la vida bajo el sol o bajo la lluvia. Caminar con alegría es tan hermoso porque la
alegría de tu rostro se vuelve contagiosa y quizá pronto se convierta en una
adicción para los demás, porque un rostro con alegría significa que tu corazón
irradia amor y más amor.
La alegría y la felicidad no
es algo que esté fuera de nosotros: es una elección constante y permanente, que
depende de cada uno. Yo desde hace mucho tiempo ya, que decidí que mi estado
cotidiano sería la alegría… adopté el "modo Alegría" y ¿saben qué?...
¡se los recomiendo plenamente, ya que hace muy bien para nuestra alma y
corazón!
Un corazón alegre está muy
cerca de las estrellas. Solamente el triste, el afligido y el desgraciado, chacen
de cada día un infierno: están creando su infierno. El alegre, el cantante, el
danzante y el que celebra, está creando su paraíso con cada una de sus
canciones… con cada una de sus danzas, con cada paso que da, porque no puede
existir fe sin alegría. Entonces, tú
eres el responsable de crear un paraíso o caer en el túnel de la oscuridad, en
el fuego del infierno, todo depende de ti lo que elijas ser y en dónde quieres
estar.
Elige ser feliz, elige ser
cada vez más alguien que celebra… elige ser festivo, para que más flores puedan transformarse en tu ser, y
más fragancias estén a tu alcance.
Créeme, la alegría es tan
infecciosa, como cualquier enfermedad. Cuando ves algunas personas bailando, de
pronto sientes que tus pies están listos. Puedes intentar controlarlos, porque
el control te ha sido enseñado, pero tu cuerpo desea unirse a la danza. Siempre
que tengas una oportunidad de reír, ríe; siempre que tengas una oportunidad de
bailar, baila; siempre que tengas una oportunidad de cantar, canta, y un día te
darás cuenta de que has creado tu paraíso, porque nada más agrada a Dios que un
corazón alegre.
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