Avanzar
sin miedo en busca de mi ideal, correr tras los sueños y hacerlos realidad,
seguir el sendero inhóspito, lleno de baches y piedras, tal vez desagradable,
más todo depende de la actitud que le ponga a cada acción, a cada
circunstancia, pues mientras muchos le llaman inseguridad yo le llamo libertad,
algunos dicen que es locura más yo le llamo coraje, porque no me permito que los límites de mi cuerpo limiten
mi mente ni mi voluntad, porque cuando hay fe y confianza en Dios no hay miedo
ni incertidumbre porque se tiene la certeza de que todo saldrá bien.
No
quiero soñar tanto con el futuro sino actuar despierto hoy en el aquí y en el
ahora, sin calcular y sin miedo a errar porque solo cometen errores y caen los
que caminan, los que nunca se detienen, los que se sienten vivos. No creo en el camino seguro, por tanto no
puede haber nada seguro porque creer en una vida segura es peor que la muerte.
No puedo detener mi paso porque la vida es movimiento, llena de incertidumbres, llena de sorpresas,
¡esa es su belleza! Nunca puedo llegar a un punto en el que pueda decir. “Al
fin he llegado, ahora, estoy seguro de haber alcanzado la meta”. Si ese fuera mi pensamiento sería mi muerte; me
habré suicidado.
La
vida continúa con mil y una incertidumbres. Eso es libertad. No lo llames
inseguridad. La gente habla de la
libertad, pero tiene miedo. Y un ser humano no será un ser humano mientras siga
teniendo miedo a la libertad. Por tanto vive tu libertad más no tu seguridad.
Cuando
la muerte llame a tu puerta, todas tus convicciones no serán más que absurdos
acertijos. No te aferres a ninguna convicción. La vida es incierta, la misma
naturaleza de la vida es la incertidumbre. Y la persona inteligente y valiente
siempre está insegura, porque sabe que nada es para siempre, que todo tiene un
fin, nada es eterno, sólo Dios lo es.
La propia disposición de mantenerse en la incertidumbre es valentía. Esta disposición de estar en la incertidumbre es confianza. Una persona inteligente es aquella que permanece alerta en cualquier situación, que responde a las situaciones con todo su corazón. No es que sepa lo que va a ocurrir; no es que sepa, “si haces esto sucederá aquello”. La vida no es una ciencia; no es una cadena de causa y efecto. Cuando calientas agua hasta los 100º, se evapora, eso está garantizado. Pero en la vida real, no hay nada tan seguro como eso.
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