No hay cuesta que no puedas subir, no hay llanto que no puedas
convertir en sonrisa, no hay problema que no puedas resolver, ni obstáculo que
no puedas superar. Levanta la mirada
hacia el cielo, cree en Dios, confía en Él, levanta tus manos como el águila
que abre sus alas y levanta el vuelo buscando la altura, no bajes la mirada
como un polluelo, mira hacia arriba y busca a Dios, te prometo que nada es
imposible para el Creador. No te
detengas, si sientes cansancio, descansa sí, pero luego continúa con tu
caminar, vístete de fe, cobíjate de optimismo, deja que el Señor te abrace y te
envuelva con su misericordia, siente en tu corazón su presencia, escucha esa
voz cariñosa que te dice y siempre te dirá “adelante sin miedo, porque yo camino
junto a ti”. En este nuevo día supera la
amargura, pinta una maravillosa sonrisa en tu rostro, mira con optimismo la
vida y verás como en tu horizonte Dios dibuja un hermoso Arco Iris y te dice
que pasada la tormenta la calma llega, porque nada se queda para siempre, nada
es eterno, solo Dios lo es, y con Él a nuestro lado todo es posible.
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