lunes, 1 de septiembre de 2014

SI DIOS NO HUBIERA BORRADO MI PASADO, SEGURAMENTE NO PODRIA VIVIR MI PRESENTE




La persona que vive en el presente no está sepultada por el pasado ni por el futuro, no lleva ninguna carga.  No tiene ningún peso que llevar, se mueve ligero y de hecho, no anda, vuela.

¿Eres de las personas que se sienten atrapadas en el pasado? Lo más seguro es que a pesar de que Dios perdonó tu pasado, todavía estas luchando con ese pasado que no te gusta, te sientes avergonzad@ por esas cosas que pasaron en tu vida y todavía no lo puedes soltar. Quizás quieras retroceder el tiempo y no haber hecho lo que hiciste, pero no se puede
“el pasado es ceniza” pues lo que ayer se quemó, ya no puede volver a arder. 

El pasado es historia y no se puede volver a recuperar, lo que si puedes hacer es cambiar tu presente para un futuro mejor. Si tú eres cristiano, ten por seguro que Dios perdonó tu pasado y más nunca se acordará del mismo. Él te ha hecho nuevo y espera que tú comiences a vivir esa vida abundante. La única manera que puedes cambiar tu pasado es despojarte del mismo y comenzar a renovarte en tu mente y tu corazón.

Somos lo que decidimos ser, y es interesante porque el lugar donde nos encontramos hoy es producto de nuestras elecciones. En la vida siempre tendrás dos opciones: ¿Soy bendición o  soy maldición? ¿Cuál camino escogeré, el de la vida o el de la muerte? ¿Soy un nuevo hombre o un viejo hombre? ¿Cuál escoges tú? ¿Eliges seguir viviendo en el pasado o eliges vivir tu presente y comenzar a diseñar tu futuro?

Tú puedes cambiar tu pasado porque ya Dios lo cambió. Del pasado y de la historia podemos aprender de las cosas que hemos hecho, como de las cosas que hemos dicho. ¿Qué hacer y qué no hacer? ¿Qué decir y qué no decir?

Para poder cambiar nuestro pasado y llevarlo a un futuro grandioso, necesitamos cambiar nuestra perspectiva de la vida e incorporar nuevos hábitos que nos lleven a la vida extraordinaria.

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