La persona que vive en el presente no está sepultada
por el pasado ni por el futuro, no lleva ninguna carga. No tiene ningún peso que llevar, se mueve
ligero y de hecho, no anda, vuela.
¿Eres
de las personas que se sienten atrapadas en el pasado? Lo más seguro es que a
pesar de que Dios perdonó tu pasado, todavía estas luchando con ese pasado que
no te gusta, te sientes avergonzad@ por esas cosas que pasaron en tu vida y
todavía no lo puedes soltar. Quizás quieras retroceder el tiempo y no haber
hecho lo que hiciste, pero no se puede
“el pasado es ceniza” pues lo que ayer
se quemó, ya no puede volver a arder.
El pasado es historia y no se puede
volver a recuperar, lo que si puedes hacer es cambiar tu presente para un
futuro mejor. Si tú eres cristiano,
ten por seguro que Dios perdonó tu pasado y más nunca se acordará del mismo. Él
te ha hecho nuevo y espera que tú comiences a vivir esa vida abundante. La
única manera que puedes cambiar tu pasado es despojarte del mismo y comenzar a
renovarte en tu mente y tu corazón.
Somos lo que decidimos ser,
y es interesante porque el lugar donde nos encontramos hoy es producto de
nuestras elecciones. En la vida siempre tendrás dos opciones: ¿Soy bendición o
soy maldición? ¿Cuál camino escogeré, el de la vida o el de la muerte?
¿Soy un nuevo hombre o un viejo hombre? ¿Cuál escoges tú? ¿Eliges seguir
viviendo en el pasado o eliges vivir tu presente y comenzar a diseñar tu
futuro?
Tú puedes cambiar tu pasado
porque ya Dios lo cambió. Del pasado y de la historia podemos aprender de las
cosas que hemos hecho, como de las cosas que hemos dicho. ¿Qué hacer y qué no
hacer? ¿Qué decir y qué no decir?
Para poder cambiar nuestro pasado y llevarlo a un futuro grandioso, necesitamos cambiar nuestra perspectiva de la vida e incorporar nuevos hábitos que nos lleven a la vida extraordinaria.
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