martes, 9 de septiembre de 2014

¿DÓNDE ESTUVISTE METIDA ANTES DE LLEGAR A MI VIDA?




Y todo comenzó en una esquina de la vida, un sábado por la mañana, cuando te encontré, pues eres el amor que siempre soñé, eres ese amor que con una sonrisa estrujas mi corazón, y con solo mirarte me derrites y soy capaz hasta de desnudarte el alma y dejarte expuesta como una dulce y tierna niña en la playa bañada por el sol.  Entonces descubro que cada noche quiero correr hasta mi cama para permitirme tenerte en el más divino de mis sueños.
No podía conformarme con menos y por eso te encontré a ti, para hablarte al oído y decirte que eres una gran mujer, que pretendo arrancarte una sonrisa, decirte que eres la creación más hermosa que Dios pudo obsequiarme y decirte gracias por existir, pues tu presencia en mi vida me hace muy feliz.

Veo la belleza en tus ojos, porque ellos son la puerta de tu corazón en donde reside el amor y a dónde quiero llegar, y ahogarme en la profundidad de tus sentimientos.  Es por eso que enamorado de ti, quiero permanecer despierto mientras tu duermes, besarte la frente, acariciar tus mejillas con ternura y aunque no sepa quererte de la forma que a ti te gustaría, siempre te querré con todo mi corazón, de la mejor forma que sepa. Solo me lamento de no haberte conocido desde el primer día que empezaste a ser mujer; me pregunto: ¿Dónde estuviste metida antes de que llegues a mi vida?

Si te veo llorar te haré reír; si caes te ayudaré a levantarte; si te duermes te dejaré soñar; si ríes reiremos juntos; si callas escucharé tus gestos; si me miras observaré tu alma; si te falta un abrazo te abrazaré antes de lo que pidas; si necesitas algo, lo descubriré antes que hables; si me descubres me alegraré; si no tienes fuerzas te las daré; si no me escuchas te escucharé; si no ves la luz te acercaré a las estrellas; si me necesitas, ahí siempre estaré.

Únicamente dejaré de amarte cuando tenga evidencias claras de que alguien te ama tan sólo un poquito más que yo. Por mi parte, te abrí mi corazón, te dejé pasar. Comencé por extrañarte cuando no te veía, luego empecé a necesitarte, te he explorado y he comprobado que eres perfecta, que encajas a la perfección con lo que desde toda la eternidad he amado.

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