Cada
día vale la pena: decidir vivir, decidir luchar, soñar con el triunfo y hacer realidad
el sueño. Pues cuando se siembran buenas
acciones tendremos derecho a la recompensa aunque sabemos que a veces esta no
es recíproca, pero vale la pena tomar el riesgo de meternos en la pista y
avanzar a pesar de todo.
Avanzar amando
a seres irrazonables, inconsecuentes y egoístas, si a pesar de hacer el bien
nos acusan de tener motivos oscuros y egoístas.
Avanzar a pesar de que cuando triunfemos nos ganemos falsos amigos y
enemigos verdaderos, avanzar haciendo el bien a pesar que el mismo, mañana será
olvidado.
Avanzar con sinceridad y
franqueza a pesar que estas virtudes nos hagan vulnerables.
Avanzar a pesar de lo que se ha tardado años
en construir se pueda destruir en un instante.
Avanzar dando al mundo lo mejor que tenemos aunque por esto nos golpeen
y nos torturen.
Avancemos a pesar que muchas veces pensemos que no podemos
llegar, avancemos un kilómetro más a pesar que el enemigo quiera limitar
nuestras fuerzas, a pesar que los pesimistas quieran apagar el fuego del
optimismo.
Avancemos a pesar de la
tormenta y nunca pensemos que nuestras buenas acciones no tendrán recompensa,
pues al final, en la meta Dios mismo premiará nuestras acciones.
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