martes, 2 de septiembre de 2014

DESPIERTA LA FE QUE DORMITA EN TU ALMA…




Deja que dance la sonrisa en tu rostro, déjate acariciar por los rayos del sol, aún en medio de la escarcha brilla como un lirio, y no detengas tu marcha.  Jamás le cuentes al viento tu amargura ni dejes que el dolor encubra tu sonrisa, ante la adversidad saca invicta tu voluntad como una armadura y sin agachar la cabeza vence la tormenta y la tempestad, deja que bregue tu espíritu hasta tus más íntimos anhelos de ensueño y de gloria.

Rebélate ante el desánimo, grítale a tu cuerpo perezoso, sonríele a la adversidad, increpa el torrente y despierta la fe que quizá dormita dentro de tu alma, azota con el látigo del optimismo los ruines sentimientos de miedo, no detengas tu paso y deja huellas impregnadas de perseverancia en el sendero de tu diario caminar.

Sigue tu marcha hacia el triunfo, no des oído a los ladridos de los que critican tus acciones y recuerda que a golpe de cincel se esculpen las rocas más duras.  Despunta con la luz de la fe entre las sombras y lucha de frente ante la tempestad, pues si has de coronar la cima que sea batallando como un valiente, porque sin lucha constante no hay victoria y solo vive el que triunfa; pues la derrota es el premio de los que en polvo se convierten antes de pelear.

Ten conciencia que cada día es el más importante y debes entregarle toda tu fuerza, sin bajar la mirada porque siempre en el infinito habrá una estrella de sueño, de fe y de esperanza.  Y si ves que tus sueños se derrumban busca un poco de luz en tu ventana y vuelve a empezar, piensa que en tu camino no hay imposibles, vuelve a soñar y vuelve a luchar, no te quedes sentado a la vera del camino herido por los perdigones del cansancio y el desánimo, levántate y vuelve a caminar, hasta que tus pasos te lleven a alcanzar tu ideal.

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