Voy al encuentro del nuevo día a
pesar que el aurora aún no abre sus pétalos de rosa, doy gracias al Creador del
Universo por los valles verdes, por los campos floridos, por el azul del océano
y por el cielo infinito, por el milagro del nuevo día y porque mi corazón aún
palpita.
Cierro mis ojos y me elevo sobre
las nubes, siento la lumbre y calor del sol, brillan destellantes mis alas y ya
no siento la opresión de la tormenta, ni me arrebata la tempestad, el mar apaga
sus bramidos y solo siento rugir el motor de mi corazón que me eleva sobre los
torbellinos de viento, remonto el vuelo más alto y siento vivir la vida porque
mis pasos me guían hacia la ruta triunfal.
Con los pies sobre la tierra,
miro hacia el cielo cual águila real, con las alas vibrantes dejo la ruta
trazada y sigo rutas nunca surcadas, descubro horizontes nunca vistos; con la sangre que me inflama siento
detonaciones de fe y optimismo y con energía dócil abro nuevos caminos que me
lleven a alcanzar mi ideal.
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