Por alto que parezca el cielo, por largo que parezca el
sendero, no me quedaré inmóvil al borde del camino, no congelaré mi alegría, no
sentiré desgano por la vida, lucharé ahora y no dejaré que el cansancio deje
caer los pesados párpados opacando mi
mirada, no callaré mi canto ni dejaré que duerman mis labios, que si aún corre
sangre por mis venas aprovecharé al máximo mi tiempo porque si aún mi corazón
late daré gracias a Dios y pelearé por mis sueños.
Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la
tierra árida y baldía. No me importará que
tan grande o pequeño sea el fracaso, no me detendré, no me quedaré llorando en
la tormenta, me levantaré las veces que sean necesarias, alzaré mi rostro y
siempre con la mirada en el horizonte volveré a comenzar.
Porque el Señor está
conmigo y me dice vuelve a comenzar, olvídate del pasado, no te quedes en tu
derrota, supera el torbellino. Lo que
sucedió, no se compara con lo que hoy haré por ti, algo grande viene hacia tu
vida, estoy haciendo algo nuevo para ti, jamás pienses que estás perdido pues yo
siempre estoy trabajando a tu favor.
Por tanto aún donde pareciera no haber posibilidades crearé
oportunidades y donde no haya caminos abriré uno nuevo y donde haya sequedad
abriré un río para que fructifique la semilla que hoy he decidido sembrar.
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