No guardes tu luz: ilumina tu
rostro con una sonrisa para que alumbres el camino de quienes te aman y a
quienes podrías amar. Sonríe, pues estás
vivo! Sonríe, pues alguien te quiere! Sonríe, pues eres alguien! Recuerda que una sonrisa es la semilla que
crece en el corazón y florece en los labios, pues sonreír no cuesta nada, y sin
darte cuenta muchas veces puede salvar una vida; dar esperanza a los hombres y
a ti también te hace sentir tan bien, pues la alegría es el infinito instante
en el que todos los demás lastres del ser quedan anulados.
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