Conserva la calma en medio de los
problemas, encuentra tu paz interior que insta a mostrarnos cordiales y amables
con nosotros mismos y con los demás.
Ante la tormenta mantén el ánimo apacible y sosegado, aún en las
circunstancias más adversas mantente tranquilo y resuelve los problemas a
través de la reflexión sin engrandecerlos ni minimizarlos.
La serenidad implica saber
enfrentarse a los contratiempos y la adversidad, sin caer en la
desesperación ni en la impaciencia sino manteniendo una actitud reflexiva que
permita valorar y ver la magnitud del problema buscando soluciones desde la
calma y la reflexión.
Más aún no permitas que tu estado
de ánimo y tus problemas afecten tu trato hacia los demás antes mantén siempre
un trato cordial y tranquilo con quienes te rodean. Ante las circunstancias adversas no de dejes
llevar por tus impulsos ni por la prisa, procura pensar y meditar antes de
actuar pues tus actos serán una consecuencia de tus pensamientos meditados y
ponderados
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