“Donde termina el caminar del hombre es donde comienza el caminar de Dios”.
“No permitas que las circunstancias de la vida y las imposibilidades de los hombres ahoguen tus esperanzas y no te permitan continuar el camino trazado”.
“Señor no me importa que el camino por donde me lleves sea abrupto, sea difícil y esté lleno de espinas, porque eres Tú el que me guías”.
“Señor, ayúdame a entender tus caminos. A veces no alcanzo a comprenderlos, no los puedo ver. Pero como si fuera un niño, tómame de la mano y condúceme por donde Tú quieres que yo vaya. Que se haga en mí tu voluntad”.
“No sigas el camino trazado, para que no sea tan aburrido tu caminar, abre nuevos caminos y deja tus propias huellas”.
“Nuestro Dios abre caminos donde no existen. Para Él nada es imposible”.
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