miércoles, 23 de abril de 2014
APROVECHA EL MOMENTO PRESENTE
(Eclesiastés 9, 7-12)
Anda, pues, come tu pan alegremente y bebe gustoso tu vino, porque Dios ha bendecido tus trabajos. Lleva siempre ropas blancas y que nunca falte el óleo para perfumar tu cabeza. Goza de la vida con tu esposa/o que amas, todos los días de tu vida fugaz, pues esa es tu parte durante todo el tiempo que te afanas bajo el sol.
Haz todo lo que esté a tu alcance y que te sientas capaz de hacer; porque en la morada de los muertos a donde tú vas, no hay trabajos ni problemas, ni conocimiento ni sabiduría.
Aún he visto esto bajo el sol, que la carrera no la ganan los más rápidos, ni la lucha los que tienen más fuerzas; no hay más pan para los sabios, ni más riquezas para los inteligentes, ni más favores para los entendidos. Pues para todos se da la ocasión y la mala suerte. Nadie sabe cuándo vendrá su hora: a los hijos de Adán los sorprende la desgracia como al pez que queda preso en la red o como el pájaro sobre el cual cae la trampa.
¡Toma el agua de tu propia cisterna, bebe el agua que brota de tu fuente! ¿Dejarías que tus aguas se pierdan fuera, que tus arroyos corran por las calles. ¡Que sean solo para ti, y no para extraños junto a ti!
¡Bendita sea tu fuente, y sea tu alegría la mujer de tu juventud, graciosa cierva, amable gacela! ¡ojalá no te canses de acariciar sus pechos y quedes siempre prendado de su amor!
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