martes, 9 de septiembre de 2014

AVANCEMOS CON PERSEVERANCIA Y GANEMOS OTRA CARRERA…




Cada día vale la pena: decidir vivir, decidir luchar, soñar con el triunfo y hacer realidad el sueño.  Pues cuando se siembran buenas acciones tendremos derecho a la recompensa aunque sabemos que a veces esta no es recíproca, pero vale la pena tomar el riesgo de meternos en la pista y avanzar a pesar de todo.   

Avanzar amando a seres irrazonables, inconsecuentes y egoístas, si a pesar de hacer el bien nos acusan de tener motivos oscuros y egoístas.  

 Avanzar a pesar de que cuando triunfemos nos ganemos falsos amigos y enemigos verdaderos, avanzar haciendo el bien a pesar que el mismo, mañana será olvidado.   

Avanzar con sinceridad y franqueza a pesar que estas virtudes nos hagan vulnerables.

Avanzar a pesar de lo que se ha tardado años en construir se pueda destruir en un instante.   

Avanzar dando al mundo lo mejor que tenemos aunque por esto nos golpeen y nos torturen. 

Avancemos a pesar que muchas veces pensemos que no podemos llegar, avancemos un kilómetro más a pesar que el enemigo quiera limitar nuestras fuerzas, a pesar que los pesimistas quieran apagar el fuego del optimismo.  

 Avancemos a pesar de la tormenta y nunca pensemos que nuestras buenas acciones no tendrán recompensa, pues al final, en la meta Dios mismo premiará nuestras acciones.

jueves, 4 de septiembre de 2014

PARA VIVIR FELIZ…




Abandona cuanto antes la postura de víctima…deja a un lado el “pobre de mí”, abandona la costumbre de quejarte y criticar.  Aprende a aceptar las cosas que no puedes cambiar, auto supérate, ama a Dios, ámate a ti mismo y acéptate cómo eres, sé auténticamente tú mismo, sin disimular, limpio y sin maquillajes.  Ten confianza en Dios y en ti mismo.  No busques la aprobación de los demás para sentirte bien y aprende a estar en armonía contigo mismo y con los demás.

Disfruta de cada momento, deja de remembranzas del pasado, apunta siempre a tu meta y jamás te rindas hasta alcanzarla.  Deja de lado los caprichos tontos y deja de hablar del lado oscuro de la vida.  Ten pensamientos positivos y sentimientos nobles.  Nunca te conviertas en portador de chismes y malas noticias.  No cargues a otros tus penas y problemas y cambia tu queja por agradecimiento a Dios y a la vida, y sé el portador de alegrías y buenas nuevas.

No vivas solo para ti  mismo sino también para los demás.  No intentes  cambiar a los demás, no intentes cambiar a los demás, aprende a perdonarte y a perdonar, no culpes a nadie por lo que te pasa y asume siempre tu responsabilidad.

No te sientas inferior ante nadie y mucho menos te compares con los demás, nunca compitas ni busques ser el centro de atención; practica el silencio y aprende a escuchar.
Nunca juzgues a los demás y trata más que bueno ser justo, no siembres discordia en el corazón ajeno, equilibra tus emociones y busca siempre a Dios.

martes, 2 de septiembre de 2014

DESPIERTA LA FE QUE DORMITA EN TU ALMA…




Deja que dance la sonrisa en tu rostro, déjate acariciar por los rayos del sol, aún en medio de la escarcha brilla como un lirio, y no detengas tu marcha.  Jamás le cuentes al viento tu amargura ni dejes que el dolor encubra tu sonrisa, ante la adversidad saca invicta tu voluntad como una armadura y sin agachar la cabeza vence la tormenta y la tempestad, deja que bregue tu espíritu hasta tus más íntimos anhelos de ensueño y de gloria.

Rebélate ante el desánimo, grítale a tu cuerpo perezoso, sonríele a la adversidad, increpa el torrente y despierta la fe que quizá dormita dentro de tu alma, azota con el látigo del optimismo los ruines sentimientos de miedo, no detengas tu paso y deja huellas impregnadas de perseverancia en el sendero de tu diario caminar.

Sigue tu marcha hacia el triunfo, no des oído a los ladridos de los que critican tus acciones y recuerda que a golpe de cincel se esculpen las rocas más duras.  Despunta con la luz de la fe entre las sombras y lucha de frente ante la tempestad, pues si has de coronar la cima que sea batallando como un valiente, porque sin lucha constante no hay victoria y solo vive el que triunfa; pues la derrota es el premio de los que en polvo se convierten antes de pelear.

Ten conciencia que cada día es el más importante y debes entregarle toda tu fuerza, sin bajar la mirada porque siempre en el infinito habrá una estrella de sueño, de fe y de esperanza.  Y si ves que tus sueños se derrumban busca un poco de luz en tu ventana y vuelve a empezar, piensa que en tu camino no hay imposibles, vuelve a soñar y vuelve a luchar, no te quedes sentado a la vera del camino herido por los perdigones del cansancio y el desánimo, levántate y vuelve a caminar, hasta que tus pasos te lleven a alcanzar tu ideal.

DERROTA TODO AQUELLO QUE TE OPRIME Y VENCERAS…




Todos tenemos en nuestro diario vivir un gigante que nos aplasta, que nos domina, que nos acorrala, que nos oprime.  Ese gigante disfrazado de situaciones adversas y conflictivas que llegan a nuestras vidas, vestidas de crisis, heridas, sufrimientos, traumas, rencores, pereza, desánimo, miedo, fracasos, de un pasado triste, desamores y desilusiones, traiciones y engaños, etc.; que desafían e insultan nuestras capacidades, nuestra dignidad y humanidad.  Un gigante que bloquea nuestro camino, que nos pone una zancadilla, que nos cierra el paso para avanzar hasta nuestro objetivo, que nos roba los sueños, que no nos permite alcanzar nuestro ideal; y a veces nos sentimos vencidos, solos y abandonados, nos echamos a flor de tierra a morder el polvo y nos conformamos con nuestra desgracia y quizá nos arrastramos como un gusano y nos dejamos pisotear por las adversidades terminando nuestra carrera existencial plagados de amarguras, confusión y pena.

No nos dejemos impresionar por lo complicado de la situación, al principio, todo parece invencible, indestructible e imposible de superar porque no confiamos en Jesucristo y en nuestro poder interior y dejamos que estos  gigantes nos humillen, se adueñen de nosotros y nos lleven al fracaso.  Cuando vemos las adversidades como un gigante, desde la perspectiva de ser algo invencible, algo inalcanzable. Entonces ese gigante es el que nos vence, nos presiona y nos humilla. Nuestro gigante, personal y privado, es aquel que nos abofetea, que nos humilla, que nos hace morder el polvo. 

Pero, déjame decirte con fuego en mi corazón: podemos superar y trascender cualquier obstáculo que tengamos frente a nosotros.  Nada resulta ser indestructible en esta tierra. No hay situación adversa que haya sido etiquetada como “imposible de vencer”. Por lo tanto, renovemos hoy mismo nuestras fuerzas; sentémonos y precisemos el plan a seguir. Establezcamos las estrategias propias de nuestra situación. Dejémonos impresionar por las capacidades y cualidades que hoy están dormidas muy dentro de nosotros, mas no por lo rudo del problema. Si queremos vencer a nuestro gigante,  no nos dejemos influenciar negativamente por el ambiente de temor y espanto que se mueve a nuestro alrededor: “No sigamos a los muchos para hacer el papel de mediocre, fracasado y derrotado” Si manejamos este concepto dentro de nuestras vidas es porque ha llegado la hora de alcanzar la victoria.  Porque Dios todo lo puede.

lunes, 1 de septiembre de 2014

SI DIOS NO HUBIERA BORRADO MI PASADO, SEGURAMENTE NO PODRIA VIVIR MI PRESENTE




La persona que vive en el presente no está sepultada por el pasado ni por el futuro, no lleva ninguna carga.  No tiene ningún peso que llevar, se mueve ligero y de hecho, no anda, vuela.

¿Eres de las personas que se sienten atrapadas en el pasado? Lo más seguro es que a pesar de que Dios perdonó tu pasado, todavía estas luchando con ese pasado que no te gusta, te sientes avergonzad@ por esas cosas que pasaron en tu vida y todavía no lo puedes soltar. Quizás quieras retroceder el tiempo y no haber hecho lo que hiciste, pero no se puede
“el pasado es ceniza” pues lo que ayer se quemó, ya no puede volver a arder. 

El pasado es historia y no se puede volver a recuperar, lo que si puedes hacer es cambiar tu presente para un futuro mejor. Si tú eres cristiano, ten por seguro que Dios perdonó tu pasado y más nunca se acordará del mismo. Él te ha hecho nuevo y espera que tú comiences a vivir esa vida abundante. La única manera que puedes cambiar tu pasado es despojarte del mismo y comenzar a renovarte en tu mente y tu corazón.

Somos lo que decidimos ser, y es interesante porque el lugar donde nos encontramos hoy es producto de nuestras elecciones. En la vida siempre tendrás dos opciones: ¿Soy bendición o  soy maldición? ¿Cuál camino escogeré, el de la vida o el de la muerte? ¿Soy un nuevo hombre o un viejo hombre? ¿Cuál escoges tú? ¿Eliges seguir viviendo en el pasado o eliges vivir tu presente y comenzar a diseñar tu futuro?

Tú puedes cambiar tu pasado porque ya Dios lo cambió. Del pasado y de la historia podemos aprender de las cosas que hemos hecho, como de las cosas que hemos dicho. ¿Qué hacer y qué no hacer? ¿Qué decir y qué no decir?

Para poder cambiar nuestro pasado y llevarlo a un futuro grandioso, necesitamos cambiar nuestra perspectiva de la vida e incorporar nuevos hábitos que nos lleven a la vida extraordinaria.