lunes, 2 de febrero de 2015

VIVE LA VIDA CON FE Y ESPERANZA




No pienses tanto en la edad sino en lo positivo de tus años vividos.  Si las células se degeneran a través del tiempo no permitas que se degenere tu espíritu ni tu voluntad, piensa siempre en lo que vale la pena y no tengas en mente “un no puedo a todo”.  Sueña y no dejes que tu cuerpo apenas duerma.  Aprende y no solo pretendas enseñar, ejercita tu cuerpo y no lo expongas solo al descanso y a una vida sedentaria.  Ama y siente el amor, y jamás te dejes enfermar por los celos.  Considera cada amanecer como el comienzo de una nueva vida y más no como un día menos en tu largo existir.

No te sientas envejecido por cada mañana que pasa en el calendario, ni sientas que la vejez te llega con el paso de los ayeres, renuévate en cada día,  pon tus ojos en el horizonte donde depunta el sol y la esperanza, y no mires la vida con la miopía de las sombras del pasado.  Vive con alegría y no te dejes herir por los perdigones de la nostalgia; lucha como el ser que nace fortalecido en cada amanecer y piensa que tienes una vida por delante y no como un pesimista que solo pasa pensando en cuanto tiempo le falta para morir.  

Lleva una vida activa, llena de fe y esperanza, entonces verás que así el tiempo pase rápido la pereza no llegará a detenerte sin razón,  ni sentirás que las horas te arrastran y te destruyen sin sentido.  Entonces cuando hayan pasado los años quizá el tiempo te llene de arrugas, pero estas serán bonitas, marcadas por una sonrisa y más nunca con las arrugas feas marcadas por la amargura.  

Por tanto no permitas que marque tu vida las hojas tristes del calendario sino la alegría de tu corazón que cada día palpita porque así lo quiere Dios.

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