El servicio
en la Biblia, está siempre unido a una llamada específica que viene de Dios y
por tanto representa el máximo cumplimiento de la dignidad de la criatura, o
sea, que evoca toda la dimensión misteriosa y trascendente. Así ha sido también
en la vida de Jesús, el siervo fiel llamado a cumplir la obra universal de la
redención.
Vocación de servicio significa estar
dispuest@ a sacrificar mucho de nosotros, de nuestra vida, para ayudar
desinteresadamente a los demás...supone una franca actitud de colaboración hacia los
demás. Por esto, la persona servicial lo es en todas partes, con acciones que,
aunque parezcan insignificantes, contribuyen a hacer más ligera y placentera la
vida de los otros.
La persona que practica una sincera
actitud de servicio supera barreras personales y sociales que por lo general
parecen infranqueables, tales como: la pereza y la comodidad; el temor a
convertirse en el “hazlo todo” en quien los demás descargarán todas o parte de
sus obligaciones y se aprovecharán de su buena disposición; la vanidad, pues no
pocas veces se es servicial para suscitar agradecimiento y admiración; el
orgullo, porque acostumbramos discriminar a las personas por factores como su
origen social o étnico; el servilismo, que conduce a exagerar en atenciones y
cuidados a ciertas personas por su condición social, su posición laboral, su
prestigio o su poder, para tratar de obtener de ellas contraprestaciones.
Servir es, entonces, darse de corazón, con buen humor
y comprensión, dignificando la propia vida y la de quienes se benefician de
nuestros servicios. En últimas, es dar de nosotros mismos tan sinceramente como nos sea posible.
Al respecto, resulta valioso el llamado de Gabriela Mistral: “Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los corazones y las dificultades del problema”. La probidad, el respeto, la equidad y la solidaridad, son la base para la realización de este valor.
Entonces superemos las barreras que parecen infranqueables y vayamos con nuestro
corazón abierto de par en par, nuestras manos prestas para ponerlas a trabajar
en beneficio de los más necesitados, recordando que ha este mundo se viene a
servir y más no ha ser servido, porque no vale para vivir quien no vive para
servir.
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