lunes, 28 de julio de 2014

NO TE CONTAMINES CON EL VENENO MATA SUEÑOS




¿Por qué será que evitas envenenar tu cuerpo, pero no te importa envenenar tu mente y  alma? Existen muchos venenos que voluntariamente aceptas y permites que envenene tu mente y tu alma, pero el peor de todos, es la actitud negativa que mata todos tus sueños. La actitud negativa atrofia tu vida, porque te convence de que nunca podrás lograr tus sueños. Los proyectos que deseas emprender, pierden su oportunidad de hacerse realidad por la actitud pesimista que te contamina. Vigila los pensamientos que entran en tu mente y cuida las palabras que dices. Cuando percibas algo negativo que va a entrar en tu mente o salir de tu boca, detente de inmediato. La energía de tus pensamientos y palabras, es una poderosa fuerza que puede ser creativa o destructiva, dependiendo de tu actitud e intensión. Jesús nos enseñó que lo que está en el corazón determina lo que uno dice y que nos contaminamos por las palabras que salen de nuestra boca. También nos dijo que debemos creer que nuestros sueños se cumplirán, sin dudar en el corazón.

Ahora es el momento ideal para empezar a vivir tus sueños. Si eres esforzado y trazas un plan razonable, podrás lograr que tus sueños se vuelvan realidad. Todo lo que tendrás que saber es qué quieres, luego deberás tomar pasos pequeños para que vayas rumbo al éxito. Habrá algunas dificultades en el camino, pero si aprendes de los contratiempos, será mucho más probable que al final consigas lo que siempre has querido. ¿Quieres saber qué debes hacer para que tus sueños se hagan realidad? 

Convertir tu sueño en un deseo ardiente creyendo que es realizable y que puedes alcanzarlo, pero para poder convertirlo en una meta, será necesario que creas que lo harás. Esta clase de creencia se basa en tu compromiso de que si es realizable, entonces podrás alcanzarlo y si puedes alcanzarlo, podrás hacerlo ahora.

Recuerda que eres un canal de energía creativa y que puedes realizar grandes obras a través de ti, entonces ama y aprecia tus dones y veras como el mundo refleja las condiciones perfectas en las que vive tu Espíritu, y que todas tus necesidades están provistas de un hábito en un cuerpo fuerte y saludable.

No permitas entonces que ninguna circunstancia externa te robe la paz interior y te expulse del paraíso que el Creador hizo para ti.

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