domingo, 20 de julio de 2014

EN CADA AMANECER HAY UNA NUEVA OPORTUNIDAD…




En cada amanecer, abrimos los ojos para enfrentarnos a un nuevo día.  Cada mañana descubrimos que somos un pedacito de Dios.  Cada amanecer es una nueva oportunidad para aplaudir con manos hábiles la magia de estar en este mundo como luchadores incansables.

Con cada amanecer comienza la vida. Cada día hay que enfrentar lo nuevo -lo que viene- con fortaleza y buena disposición. Si hay un día difícil tenemos que pensar que luego vendrá un nuevo amanecer, y con él una esperanza nueva y recordar siempre que, cuando más oscuro está el día, más cercano anda el amanecer.

Con cada amanecer nace una nueva oportunidad, brilla una nueva luz, brotan de los corazones una inmensa felicidad, no es hora de sumergirse en el mar de las heridas ni mirar las cicatrices que no llegan a cerrar, porque en cada amanecer nace una nueva flor, con una nueva fragancia que nos llena de esperanza y de ilusión, de emociones nuevas, es la oportunidad de sentir la brisa y el susurro de Dios, porque cada día es un milagro como milagro eres tú.

Entonces es hora de comprender que cada amanecer es una nueva oportunidad para acercarnos más a Dios, reír más que ayer, aprender algo nuevo, servir a los demás, hacer nuevos amigos, ser mejor persona, superar lo que ahora somos y alcanzar lo que pensábamos que era imposible.  Encendamos entonces la antorcha de la fe, que no se apague la llama del optimismo y que los dardos del pesimismo y el desgano no logren lastimarnos y detener nuestro caminar.
Que este día se convierta en una nueva oportunidad para disfrutar e iniciar una vida mejor

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