martes, 29 de julio de 2014

EL TROMPETAZO DE DIOS





Las tinieblas pueblan campos y ciudades.  Se oye el eco de las aves nocturnas que cruzan la oscuridad sembrando miedos y misterios en el ambiente.  De noche: sombras, fantasmas, ladridos lastimeros, miedo.  De pronto la raya lejana del horizonte se colorea con una ligera claridad rosa.  Dios llama al sol y éste asoma tras los montes y colinas.  Con el sol vuelve al mundo la luz, la alegría, la vida.
A veces también en nuestra vida y en  nuestra alma es de noche de pesimismo, de pecado, de muerte, de llanto, de tristeza, de fracasos y derrotas, noche quizá de vanidades, de desamor o quizá de amores prohibidos, que noche más negra nos arrastra, nos llena de miedo, entonces nos damos cuenta lo trágico que es vivir sin Dios y sin su luz nuestra vida es una noche perpetua.
Pero el Señor, que es bueno con nosotros, nos grita y nos dice: vuelve a la vida, levántate, sonríe, porque yo te amo y estaré siempre contigo.  Y recuerda siempre que a ras de tierra nada se hace: se dormita, se sueña, se vegeta, nos pudrimos.  Para obrar, para crecer, para triunfar hay que dejar la paralela de la tierra y erguirse sobre la vulgaridad.  Entonces a levantarnos con el trompetazo que cada amanecer Dios nos da y nos dice “levántate y anda”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario