Dios
está en todas partes al mismo tiempo, junto a ti y dentro de ti. Jamás estás desamparado, nunca estás
sol. No permitas que la amargura te
perturbe: procura mantenerte calmo para oír la voz silenciosa de Dios dentro de
ti. Así podrás superar las dificultades
que aparecen en tu camino y descubrir la verdad que existe en todas las cosas y
personas.
Recuerda
que recogemos, infaliblemente, aquello que hemos sembrado. Si estamos sufriendo, es porque recogemos los
frutos amargos de los errores que hemos sembrado en el pasado. Permanece alerta en lo que se refiere al
momento presente. Planta ahora semillas
de optimismo y de amor, para recoger mañana frutos de alegría y felicidad, pues
cada uno recoge, exactamente, lo que sembró.
Los
consejos ayudan, no caben dudas, pero no olvides que la solución de nuestros
problemas está dentro de nosotros mismos, en la voz silenciosa de nuestra
conciencia, que es la voz de Dios dentro de nosotros. No te dejes engañar, sólo tú serás
responsable del camino que eliges, nadie podrá rendir cuentas por ti. Procura, por tanto, vivir acertadamente, de
acuerdo a tu conciencia.
Resuelve
tus problemas, tienes mucho tiempo si te propones reformar tu vida, mejorar tus
actos, terminar definitivamente con tus flaquezas. Comienza, pues, a partir de este
momento. No dejes para mañana lo que
puedes hacer hoy…ciertamente que no puedes resolverlo todo de la noche a la
mañana, pero comienza hoy, y si caes de nuevo, no te desanimes, vuelve a
comenzar cuantas veces sea preciso.
Ya
en camino, sigue avanzando. Si todos te
abandonan, sigue tu marcha. Si en tu
derredor crecen las tinieblas, existe una razón más para que tú mantengas
encendida la pequeña llama de tu fe. No
dejes que esa luz se apague, para no quedarte en tinieblas. Ilumina con tu luz las tinieblas que te
rodean. Y lo más importante nunca
desconfíes de Dios.
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