miércoles, 23 de abril de 2014

LIBÉRATE Y SÉ FELIZ


Si quieres ser feliz, no encadenes tu corazón en nada y en nadie, para que no dependas de ellos, libérate, no te esclavices, no ates tu existencia a las cosas de este mundo. El hombre libre siempre mira un horizonte amplio y en él se abre un abanico de muchas oportunidades. Rompe las cadenas y grilletes del deseo que te esclaviza, abandona la cárcel de tus falsas ilusiones y vive feliz.

Despliega tus alas y decídete a volar, atrévete a surcar los cielos y los mares, no sientas miedo, porque el temor no existe para el que cree en Dios.

Libérate del miedo y no dejes de luchar por el temor de tropezar y caer, pues solo está expuesto a una caída el que camina. Si caes, levántate y continúa caminando, sigue el ejemplo de Cristo Jesús, cuando cargado con su cruz, caía camino al calvario, se levantaba y volvía a caminar hasta llegar a su meta final.

No dejes de luchar por miedo a equivocarte, solo los cobardes y mediocres no cometen errores porque jamás se deciden a hacer algo.

Libérate del pasado y jamás vuelvas a abrir sus puertas, pues nada tienes ni puedes hacer en él. Déjalo sepultado en el ayer, no atormentes tu diario vivir con recuerdos inútiles, con errores pasados, no te culpes de lo que ya pasó, eso ya murió y deja entonces como dice Jesús “que los muertos entierren a sus muertos”.

Vive el presente, lucha por el nuevo día, enciende la lámpara de la fe y la esperanza y no permitas que las sombras del ayer cubran el resplandor del “HOY” que te pertenece.

Libérate del temor y la incertidumbre y continúa tu caminar, abre nuevos caminos deja tus propias huellas, sigue adelante con el destello de luna o con el resplandor del sol, pero no mueras con el ayer ni agonices por un futuro incierto, pues la única certeza es el HOY.

No te eches a temblar, no te llenes de miedo; el miedo es anti psíquico, agarrota, paraliza. Todo lo contrario: trabaja, camina, avanza en tu donación a Dios, porque viene la noche de la muerte y no podrás hacerlo; aprovecha bien el tiempo, corre avaramente hacia Dios, mientras el sol de la vida alumbra tu camino. Mañana será tarde.

MANTÉN FIRME TU FE Y TU ESPERANZA


Cada amanecer es un milagro de Dios, en él se abre un abanico de oportunidades. Mantén firme tu fe y tu esperanza y continúa por los senderos de la vida tras tus ideales. Camina, no te detengas, no permitas que los perdigones del cansancio y la desesperanza hieran tu voluntad, vence la adversidad y los obstáculos. Salta muros y rompe vallas, pero no te detengas y recuerda que mientras más
obstáculos venzas más sabroso es el manjar del triunfo.

Inclaudicable en la lucha, mantente firme en la causa y pon todos tus recursos en la dura batalla para alcanzar el ideal propuesto, no te rindas, no abandones la tarea, que no te venza el cansancio ni la desesperanza. Insiste con fe y esperanza en el Creador.

Jamás pongas límites a tu vida, no pongas barreras en el camino de tu diario vivir, recuerda que el NO PUEDO no existe, lo que existe es el NO QUIERO. Si algo crees que no puedes, intenta una y otra vez pero no te rindas, no desistas de luchar, no te sientas herido por los dardos del cansancio y del conformismo, déjate iluminar por la fe y la esperanza de Cristo Jesús, deja que su poder brille en tu vida y continúa la ruta hasta alcanzar la meta trazada, haz realidad tus sueños y disfruta con alegría la dulzura del deber cumplido.

VEINTICUATRO SURCOS


Veinticuatro horas Dios me regala
Como veinticuatro surcos del campo
Me confía con amor su heredad
Para que cultive su sementera
Con sacrificio y responsabilidad
Pues al Señor no le agradan
Los campos baldíos ni el holgazán
El tiempo perdido ni la vida inactiva
No le gustan las higueras estériles
Ni los surcos vacíos.
El que siembra el día de hoy
Pues alegre cosechará mañana
Sementeras de dicha, sementeras de amor
Pues al que trabaja lo bendice Dios.

DIVINO AMANECER


En el silencio de este día que nace
Le pido a Dios el entusiasmo y la paz
Quiero mirar el mundo en esta jornada
Con ojos de alegría, con ojos de amor.

En el amanecer, todo es puro, todo es sencillo
Todo es transparente como los ojos de un niño
Por eso me levanto siempre sonriendo
Porque el que vive sonriendo, vive dos veces.

Con el alba, nace el Creador
Y más que poesía late en mi interior
Con voz cariñosa me despierta
Y me llena de su inmenso amor.

Con el resplandor del sol mañanero
Se deshojan las horas con alegría
Los pájaros cantan y las flores se llenan
De belleza y de su aroma sin igual.

LA VIDA ES UNA FIESTA

La vida es una fiesta
Vívela a plenitud,
Sonríe y grita de alegría
Porque un milagro es cada día
Que Dios nos da con amor.
Contempla el cielo y las estrellas,
Disfruta del destello del sol
Y de la hermosa luna llena.
Alégrate con el trinar de las aves
Y con la melodía del viento,
Embriágate con el aroma de las flores
Y juguetea con las alegres mariposas.
Vive la fiesta, vive la algarabía
Como hacen las olas del mar,
Vístete de amor, vístete de fiesta
Como las flores en la primavera
Como los peces en el mar,
Como las estrellas en la noche
No dejan de brillar.
Sonríe a pesar de la lluvia
Sonríe cuando sale el sol
Sonríe a pesar de la tristeza
Sonríe porque existe Dios.

SE VALIENTE Y ESFUÉRZATE

Muchas veces a lo largo de nuestras vidas, cuando estamos mas cerca de la bendición que Dios tiene para nosotros, somos victimas del desanimo y olvidamos que Dios prometió no desampararnos nunca. A propósito, la únicas personas que se desaniman son aquellas que luhan por algo grande. El desanimo rara vez toca al corazón de la gente sin visión y sin metas, siendo el arma del enemigo para aquellos q saben lo que quieren.

Esforzarse significa continuar hacia delante, es un paso más, la milla extra que debemos caminar antes de la victoria final. La gente que triunfa nunca mira atrás. La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario es el esfuerzo extra. Los hombres y mujeres de éxito son aquellos que hacen las cosas que la gente ordinaria no desea hacer.

Ser valiente no significa  ausencia de temor, todos los hombres hemos sentido miedo en algún momento. El valor es la capacidad para continuar a pesar de los temores. La mejor manera de ser valiente es enfrentar lo que tememos. Es mejor hacer las cosas con miedo que no hacerlas porque tememos. Dios no nos ha dado el espíritu de cobardía, sino de poder, amor, y dominio propio.

No desmayes. Desmayar significa perder las fuerzas. Es muy fácil desmayar cuando hacemos las cosas con nuestro brazo de carne. La mejor manera de evitar desmayar es hacer las cosas a la manera de Dios y en el tiempo de Dios.

Esfuérzate, se valiente y no desmayes. No le permitas al desanimo cortar en dos los grandes planes que Dios tiene con tu vida. El Señor ha prometido estar contigo para librarte. Los grandes propósitos conllevan a grandes batallas, las grandes batallas terminan en grandes victorias, y las grandes victorias cimentan  nuestra fe a mayor profundidad. Cuando el desanimo toca a tu puerta simplemente no respondas, no le abras, y no le des entrada. Déjalo afuera de tu corazón.

martes, 22 de abril de 2014

CADA VEZ QUE CAIGA ME LEVANTARÉ PARA SEGUIR LUCHANDO…





El destino implacable un día también flageló mi vida y me rodeó como mar furioso aprisionándome como a una isla.  También tuve días grises y nublados, noches oscuras y tenebrosas como que ser tratara de una noche eterna.  También me sentí como un velero azotado por la tormenta, a veces me sentí dentro de un laberinto sin salida, me sentí manejado como una marioneta por fuerzas ocultas que pretendieron cambiar el rumbo de mi vida a su capricho.

También me sentí abatido, creí estar derrotado luego de tantos fracasos, sentí la zancadilla que me hacía tropezar para luego caer al suelo y quizá quedar sin aliento para levantarme.  Como grano de trigo que tritura el molino sentí como destrozaban mis sueños para luego transformado en polvo esparcirse en el ambiente.

También sentí la angustia de rodar por el desfiladero como tronco derribado por el viento y la tormenta, por la pendiente iba de tumbo en tumbo hasta llegar al fondo del abismo con las alas rotas ante los gestos burlones y la risa sarcástica de mis enemigos.

Son tan vividas estas memorias que muy lejos están de la magia y de la fantasía, pues habrá de saberse a ciencia cierta que víctima fui del espejismo y de la falsa ilusión y por mucho tiempo observé como emergían aquellas soledades como fantasmas que me arrastraban hacia un gigantesco remolino que acabar con mi existencia pretendía.

Ante esta tragedia, abatido aún en el suelo, quizá mordiendo el polvo de la angustia y la desesperación, logré comprender que no podía quedarme arrastrándome en el suelo como un gusano miserable, a quien todos trataban de pisotear, levanté la mirada al cielo, tomé un respiro y exhalé un grito de coraje, quizá un grito de rabia y me levanté y regresé al camino y a caminar empecé.

No era justo quedarme en el piso, no podía renunciar a mi dignidad de hombre, de sentirme un ser creado a imagen y semejanza de Dios, pues el Creador no me creó por casualidad sino con un propósito, me creó como un ideal, por tanto no podía sentirme abatido y mucho menos sentirme derrotado, como un guerrero valiente tomé las riendas de mi corcel y decidí volver a luchar consciente de que para bañarse de gloria primero hay que bañarse de sudor.

Entonces decidí controlar yo mismo las riendas de mi destino sin permitir que nadie lo haga por mí, ni el cansancio, ni los recuerdos inútiles del pasado, ni el espejismo de un futuro incierto.  Decidí luchar un día a la vez, en el aquí y ahora, sin claudicar, sin calcular, sin perder la fe y la confianza en Dios pues es quien toma el timón de mi vida como barca que se dirige al puerto terminal.

Cambié entonces mi tristeza en gozo, las sombras fueron aplacadas por la luz, las tinieblas de la noche fueron destruidas con el amanecer del nuevo día y con el resplandor del sol.

Desde entonces le doy un nuevo sabor a la vida, vivo la noche con la lámpara encendida de la fe, los temores ya no deciden por mí y quiero ser yo quien conquiste mi corazón doblegando el orgullo, la soberbia, la codicia, las ambiciones desenfrenadas.  Quiero romper todas las ataduras que me atan al pasado para que renazca la paz y fluya en mi vida una auténtica libertad.

Ahora confío más en Dios por más fallos que tenga, pues siento su luz como un rayo que ilumina el sendero de mi vida.  Pues Jesús es una experiencia, una vivencia profunda, bella, pura.  Jesús es la respuesta al corazón del hombre que no acaba de encontrar lo definitivo.  Jesús es el respiro en medio del torbellino de los problemas y adversidades que ahoga y ciegan el corazón del hombre.

Por tanto cada vez que me sienta abatido y me sienta acorralado como una isla por las aguas del desconsuelo, de la angustia, del cansancio, del desánimo buscaré vehemente a Jesús, buscaré apresuradamente a Dios porque el último eslabón de las circunstancias de la vida lo sujeta la mano de Dios.