En cada amanecer, debemos
sentirnos contentos, llenar nuestro rostro de alegría y dar gracias al Creador
por el privilegio de estar vivos, de sentir su caricia, de escuchar te amo, de
aceptar su compañía, dejar que nos tome con su mano y nos guíe con su luz.
Por tanto miremos siempre la vida
con fe y optimismo, pongámosle ganas y amor a todo lo que hacemos, olvidemos el
fracaso o el triunfo del pasado, estos dos impostores ya pasaron, réquiem sobre
las sombras del ayer y las glorias perdidas.
Es un nuevo día en la que la ventana a un nuevo horizonte nos ilumina el
nuevo sol, como una nueva oportunidad de cristalizar los sueños, de levantarnos,
juntar los pedazos y seguir adelante, si preocuparnos tanto por lo que vendrá,
simplemente vivir espontáneamente como crecen y florecen las flores o como el
correr del cristalino río.
Entonces vamos a sacarle provecho
a este nuevo amanecer, a pesar de cualquier adversidad, vamos a cantar, vamos a
pintar un agradable sonrisa en nuestro rostro, vamos a orar y dar gracias al
Creador, vamos a saltar, a dar las vueltas que sean necesarias pero no nos
vamos a detener ante ningún obstáculo que encontremos en el camino, vamos a
cruzar el río conscientes de que en la otra orilla algo maravilloso nos espera,
vamos a subirnos en el tren de la vida y a vivir con alegría se ha dicho, vamos
a encender la antorcha del optimismo, a mantener encendida la llama de la fe,
vamos a escuchar el rugido del corazón, vamos a amar, vamos a perdonar, a
intentar las veces que sean necesarias para alcanzar nuestro objetivo, vamos a
sepultar de una vez el “no puedo”, porque cuando se quiere y se persevera se
consigue lo que tanto se desea.
Vamos a aceptar y sentirnos que
somos príncipes y no mendigos del mundo, vamos a dejar la flojera y a andarnos
quejando por todo, dejemos de una vez los pretextos y de andar culpando a todos
por lo malo que nos pasa, nosotros somos responsables de nuestras vidas, somos
responsables de vivir feliz y hacer felices a los demás. Basta
ya de malas caras y del ceño fruncido, basta de aburrimiento, basta de
monotonía, basta de rutina, basta de andar comparándonos y queriendo imitar a
los demás, vamos a ser auténticos y no fotocopia de nadie.
Vamos a ser la palabra que anime,
la voz que motive, la sonrisa que alegre, el corazón que ame, la oración que
agradezca, la luz que guíe, el guerrero que no se da por vencido, el luchador
que no se baja del ring mientras la pelea no haya terminado. Nada de quedarnos entonces sentados como
simples espectadores mirando jugar a los demás, vamos a entrar a la cancha y
hacer nuestro propio partido, no esperando ganar sino sintiéndonos ganadores.

No hay comentarios:
Publicar un comentario