lunes, 3 de marzo de 2014

NO ME DARÉ POR VENCIDO

ERES AGUILA O GALLINA


Era una vez un campesino que fue al bosque cercano a atrapar algún pájaro con el fin de tenerlo cautivo en su casa. Consiguió atrapar un aguilucho. Lo colocó en el gallinero junto a las gallinas. Creció como una gallina.

Después de cinco años, ese hombre recibió en su casa la visita de un naturalista. Al pasar por el jardín, dice el naturalista: “Ese pájaro que está ahí, no es una gallina. Es un águila.”
“De hecho”, dijo el hombre. “Es un águila. Pero yo la crié como gallina. Ya no es un águila. Es una gallina como las otras.

“No, respondió el naturalista”. Ella es y será siempre un águila. Pues tiene el corazón de un águila. Este corazón la hará un día volar a las alturas”.
“No, insistió el campesino. Ya se volvió gallina y jamás volará como águila”.

Entonces, decidieron, hacer una prueba. El naturalista tomó al águila, la elevó muy alto y, desafiándola, dijo: “Ya que de hecho eres un águila, ya que tú perteneces al cielo y no a la tierra, entonces, abre tusa alas y vuela!”

El águila se quedó, fija sobre el brazo extendido del naturalista. Miraba distraídamente a su alrededor. Vio a las gallinas allá abajo, comiendo granos. Y saltó junto a ellas.
El campesino comentó. “Yo lo dije, ella se transformo en una simple gallina”.
“No”, insistió de nuevo el naturalista, “Es un águila”. Y un águila, siempre será un águila. Vamos a experimentar nuevamente mañana.

Al día siguiente, al naturalista subió con el águila al techo de la casa. Le susurró: “Águila, ya que tú eres un águila, abre tus alas y vuela!”.
Pero cuando el águila vio allá abajo a las gallinas picoteando el suelo, saltó y fue a parar junto a ellas.

El campesino sonrió y volvió a la carga: “Ya le había dicho, se volvió gallina”.
“No”, respondió firmemente el naturalista. “Es águila y poseerá siempre un corazón de águila. Vamos a experimentar por última vez. Mañana la haré volar”.

Al día siguiente, el naturalista y el campesino se levantaron muy temprano. Tomaron el águila, la llevaron hasta lo alto de una montaña. El sol estaba saliendo y doraba los picos de las montañas.
El naturalista levantó el águila hacia lo alto y le ordenó: “Águila, ya que tú eres un águila, ya que tu perteneces al cielo y no a la tierra, abre tus alas y vuela”.

El águila miró alrededor. Temblaba, como si experimentara su nueva vida, pero no voló. Entonces, el naturalista la agarró firmemente en dirección al sol, de suerte que sus ojos se pudiesen llenar de claridad y conseguir las dimensiones del vasto horizonte.
Fue cuando ella abrió sus potentes alas. Se erguió soberana sobre sí misma. Y comenzó a volar a volar hacia lo alto y a volar cada vez más a las alturas. Voló. Y nunca más volvió.

Pueblos de África (y de Brasil)! Fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Pero hubo personas que nos hicieron pensar como gallinas. Y aun pensamos que efectivamente somos gallinas. Pero somos águilas.

Por eso, hermanos y hermanas, abran las alas y vuelen. Vuelen como las águilas. Jamás se contenten con los granos que les arrojen a los pies para picotearlos.

EL SEÑOR ES MI PASTOR

VOLEMOS COMO EL ÁGUILA



Volemos como el águila muy alto, muy alto. Y en ese vuelo veamos nuestra vida, lo que nos hace crecer y por el contrario lo que nos estanca, lo que nos gusta y nos disgusta, lo que creo y lo que creo que creo, lo que vivo y como lo vivo, lo que veo y lo que podría ver...

PARA SABOREAR EL TRIUNFO



Para saborear el triunfo, para sentir la satisfacción de alcanzar un objetivo y sentir el placer del majestuoso volar del águila surcando los cielos no es necesario pasar por encima y pisotear a nadie; pues si vamos con calma, con fe y optimismo lo lograremos sin hacer daño a nadie.

El coraje y el valor no se demuestran queriendo ser el mejor, porque siempre seremos los mejores demostrándonos que somos capaces de lograr lo que nos proponemos sintiéndonos dignos de mirar hacia el cielo y ver las alas que majestuosas surcan el cielo teniendo en nuestras manos algo suyo que nos dejó sin ser lastimada.

"Acude en ayuda de mi poca fe"




Lo vi de verdad: Dios hace todas las cosas, por muy pequeñas que sean. Nada llega por suerte o azar, sino que todo es ordenado por la sabiduría previsora de Dios. Si el hombre ve en lo que ocurre la casualidad o el azar, es a causa de nuestra ceguera o vista corta. Estas cosas que Dios, en su sabiduría, previó de toda eternidad y que conduce sin cesar perfectamente y gloriosamente hasta su mejor fin, nos sobrevienen de improviso, y decimos en nuestra ceguera o con nuestra corta vista que es cosa del azar o accidente.

Pero no es así a los ojos de Dios. Debemos pues reconocer que todo lo que fue hecho está bien hecho, ya que es Dios quien lo hace todo… Más tarde, Dios me mostró el pecado en su desnudez, así como el modo en el que reparte su misericordia y su gracia…

Perfectamente vi que Dios jamás cambia sus intenciones sean las que sean y que jamás las cambiará en toda la eternidad. Hay sólo, en su disposición perfecta de las cosas, conozca toda eternidad… No falta nada en esta disposición perfecta, porque lo creó todo en la plenitud de su bondad. Por eso la santa Trinidad santa está siempre plenamente satisfecha de sus obras. Dios me lo mostró para mi felicidad: "¡Mira, soy Dios, mira! Estoy en todas las cosas. ¡Mira! ¡Lo he hecho todo! ¡Mira! Jamás retiro mi mano de mis obras, y jamás la retiraré por los siglos de los siglos. ¡Mira! Conduzco todas las cosas al fin que les asigné desde toda eternidad, con la misma fuerza, la misma sabiduría, el mismo amor que cuando te creé. ¿Qué podría convertirse en mal?"

"SEAMOS EL ULTIMO DE TODOS Y EL SERVIDOR DE TODOS"




Respóndeles a aquellos que dudan de los estigmas de la Pasión en el cuerpo de Cristo y a quienes se plantean la cuestión: "¿quién es este rey de gloria?" (Sal. 23,8), respóndeles que es Cristo " fuerte y poderoso " (ibid), en todo lo que hizo y continúa haciendo… ¿Es acaso pequeño por el hecho de que se hizo humilde por ti? ¿Es despreciable por ser el Buen Pastor que ofrecía su vida por su rebaño, que vino para buscar la oveja descarriada, y que una vez la encontró, se la puso sobre sus hombros que habían llevado por ella la cruz, y la devolvió a la vida de arriba, y la puso entre las ovejas fieles que se quedaron al redil? (Jn 10,11; Lc 15,4)

¿Lo menosprecias por el hecho de que encendió una lámpara, su propia carne, y que barrió su casa, purificando el mundo del pecado, para buscar la moneda de plata perdida, perdiendo la belleza de su efigie real por su Pasión? (Lc 15,8s; Mc 12,16)… ¿Acaso lo consideras inferior porque se ciñe un delantal para lavar los pies de sus discípulos, mostrándoles que el medio más seguro para ascender, es descender? (Jn 13,4s) ¿Te quejas a Dios porque Cristo desciende, inclinando su alma hacia la tierra, con el fin de levantar con Él a los que caen bajo el peso del pecado? (Mt 11,28) ¿Le reprochas por haber comido con publicanos y pecadores para su salvación? (Mt 9,10) ¿Cómo acusar a un médico que estudia los sufrimientos y las heridas de los enfermos para aportarles la curación?